lunes, 19 de octubre de 2020

El placer de ser hombre.

La naturaleza es el único gobierno perfecto que encontraremos en la historia de la humanidad en el planeta Tierra, por lo menos, concediendo a la humanidad el beneficio de la duda, es el único gobierno perfecto que hasta ahora el hombre ha conocido. Perfecto porque devuelve al sujeto aquellos beneficios provenientes del cumplimiento de sus obligaciones naturales. En este gobierno natural los roles están claramente designados: roles para el hombre y roles para la mujer, porque existen solamente esos dos sexos: masculino y femenino. Sujetándonos a lo conocido y libre de especulaciones, ser hombre conlleva una serie de exigencias impostergables e intransferibles que deben ser cumplidas por todo aquel que nació varón. Exigencias que causan placer a los hombres que se sienten agradecidos de tener la excelsa oportunidad de poder cumplirlas: mantener su masculinidad, otorgar cariño y protección a su pareja y a sus hijos, contribuir al mantenimiento y mejoramiento de la calidad existencial de su entorno… cuidar su ambiente. En este último mandato va implicado hasta cierto grado el que velemos por la integridad holística de nuestros parientes y relacionados. Está prohibido para el hombre abusar de aquellos a quiénes debe proteger (familia, entorno, su propio ser). Proteger significa cuidar, no maltratar; significa proveer, no explotar; implica dar amor, no maltrato ni descuido; conlleva ser desprendido con el ser querido, no avaro ni ambiciosamente desmedido; ser espléndido, nunca egoísta ni tacaño; ser atento y saber escuchar, jamás descuidado ni negligente. Un verdadero hombre es amoroso con sus hijos, con sus padres, y sobre todo con su mujer. ¡Ser hombre es un placer!


martes, 8 de septiembre de 2020

Destino galletas.


Desde que llegó a la casa en una de las bolsas plásticas de supermercado supe que sería inevitable nuestro encuentro... y así sucedió. Se pasó la noche entera llamándome en la distancia mientras yo procuraba escribir lo más rápido posible la tarea que tenía encomendada. A media madrugada ocurrió lo que tantas otras veces ha sucedido: me puse de pie con la excusa de estirar un poco mis piernas y brazos, fui al baño sin intenciones específicas y al salir vacilé un poco, haciendo un giro imprevisto y...allí iba yo rumbo a la cocina... abrí la alacena y extraje aquel paquete en forma de tubo que se anunciaba como una de esas galletas dulces redondas que por no ser tan voluminosas tienden a engañar al que se atreve a consumirlas y... sí... ya puedes deducir el final. Al principio fueron sólo dos, una confirmación de mis sospechas, luego otras dos para recordar con exactitud lo que sentía en la infancia al consumirlas, aunque nunca fueron de mis favoritas, luego otras dos porque la sensación fue agradable, para celebrar... y otras dos para decidirme a cerrar el paquete y no regresar allí en par de días. Sí eso es lo que haría. Al menos eso era en teoría. Volví a escribir, más entusiasmado que antes, estuve a punto de abandonar pero seguí hasta el próximo capítulo... ¡Cuánto esfuerzo! Eso merecía un premio, así que fui de nuevo a la cocina y  retiré el resto del paquete de galletas que había dejado estratégicamente más cerca que antes, encima de la nevera, al lado de la puerta de la cocina. Me retiré sigiloso a la habitación, como no queriendo despertar sospecha del accionar subrepticio en que había incurrido y...aquí estoy dedicando unas líneas a las galletas que hicieron posible que terminara mis estudios esta madrugada.          

domingo, 23 de agosto de 2020

Ingratas Ilusiones.


Supe desde siempre lo efímero que sería amarte como lo hacía: fiebres encendidas,pasiones desmedidas, infinita locura incandescente… ¡Ya no ama así la gente! Intenté ignorarlo, solamente obviarlo, borrarlo del espacio individual en que la vida me permite pensar… ¡Vanas pretensiones! Latente y sigiloso asechaba el destino que nos esperaba. Por eso te amé así, haciendo del frenesí monotonía desvaneciente de todo vestigio de pudor almacenado en tu piel… ¡tu dulce piel de mujer! Y te adoré de veras, qué importa si tus dudas se apoderan de tus sienes    que fueron tan mías… eso también lo sabía. Soñarías despierta no queriendo abrir los ojos, ilusionando anhelar tener control para no sufrir la fría despedida, mientras tu alma enamorada se enrollaba en ese lazo de garantía de lo que yo te quería. Si lo hubieras creído podrías tenerme contigo todavía... pero no lo creías. Extraña dicotomía la tuya y la mía. Amándote sabiendo que un día me marcharía… amándome creyendo que no me merecías… y el desenlace esperado… ingratas ilusiones han quedado: pasos en direcciones opuestas a la llama que los unía. Incendio que nadie vio apagarse, cenizas que nadie recogió… al extremo de la historia… ninguno de los dos supimos lo que pasó.

viernes, 14 de agosto de 2020

Viajera Inspiración.

¿Qué si salí a buscarte?, ¿por qué preguntas si sabes la respuesta? He dejado de hacerlo desde hace tanto tiempo que ya nada me inquieta. Así eres tú, te vas y llegas sin avisar… ¡ni la brisa te iguala! Tomas desprevenidos a mis sentidos… sentado en la cama, entre la espalda y la pared se interpone la almohada. Miro hacia la apertura de la puerta esperando encontrar nada y ahí estabas… imponente como siempre. Comienzas a dictar, decretos en prosas, dictámenes pintados de métricas y rimas… ¡carcajadas victoriosas!, estremecedoras… cuan sonido producido por cascadas cuyos torrentes verticales caerán irremisiblemente sin que lo impida nada. Te escucho, luego escribo. Cero racionalizaciones privadas e insolicitadas que ignorarás de todas maneras, así que escribo lo que quieras. ¿Qué si me interesa saber cuánto durarás? Son respuestas que ignoras… que no sabes… que nunca sabrás. Satisface mis dedos rozar con sus yemas las impresiones de tus secuelas después de tanta espera. Levantas el dique conocido, ese que aislará el pasado, las tareas pendientes, las faenas permanentes, y el incierto futuro que ve derrumbados sus planes se posterga en la mente. Quedamos solos tú y yo como tantas otras veces, solos los dos. Tú dictas y yo escribo. ¿Una pregunta más?, ¿qué si pienso que eres parte de mi destino?, pues te contesto, sí, siempre estoy a gusto contigo.

lunes, 10 de agosto de 2020

¿Por qué no aplaudiste?

Si te avergüenzan esas acciones que tildas de indecorosas, ¿por qué no aplaudiste cuando el chico realizó todas las otras cosas? Cuando bailó, cuando cantó, comió o bebió. Todo eso estaba bien, ¡Debiste ponerle cien! Dime ahora, ¿por qué no aplaudiste también? Pero… si no eran importantes, si no tenían tanto valor, ¿por qué habrían de tenerlo ahora las que calificas violaciones del pudor? ¡Ah, entiendo!… te sientes por encima del bien y del mal, te admiras sobremanera y puedes juzgar lo que quieras… ¡Cuánta infinita comprensión alberga tu cerebro iluminado por los bombillos de linternas con baterías desgastadas! Y ahora, ¿por qué miras?, ¿qué no has entendido nada? Sí, de eso se trataba, tan sólo lucubrabas. ni tus aplausos, ni tus vergüenzas, ni tus acciones u omisiones… ninguna valía nada.

Luces y sombras.


Inseparables e imperturbables caminan la una junto a la otra, a veces delante y detrás,a veces a la izquierda o a la derecha, pero siempre juntas, siempre unidas. La una escucha hablar sobre la otra y no le cuenta lo que escuchó pues carece de sentido pretender atravesar el fino pero irrompible lienzo que las separa. Sus bordes se rozan sin hablar, la una estará bien cuando la otra esté mal y a ninguna le importará lo que habrá de pasar. Mejor así, en eso están de acuerdo, mejor vivir tan unidamente separadas, tan cercanamente distanciadas… tan cerca y tan lejos. Así fueron creadas, antagonistas hermanas, dicotomía incomprendida, inexplicada verdad que antes del hombre existía. Y ella llegó y Él vio que era bueno, así que se quedó. No disminuyó la esencia de la otra, no la minimizó, tampoco la opacó. Su vida cobró mayor sentido cuando ella llegó, y desde entonces caminan juntas las dos, inseparables, imperturbables, a veces delante y detrás de cada cual o a la izquierda o a la derecha, ¿qué más da?… nadie las separará.

miércoles, 29 de julio de 2020

Sólo ella y más nada.

Pues la mente puede hacer jugadas inesperadas, si confundes atajos y veredas creando en el cerebro un crucigrama… creyendo que has logrado conducirte por senderos conocidos al extraviar los caminos. Entonces sí tiene sentido que sienta aturdido el contenido de la cavidad craneal cuando en ella invierto todo mi pensar. Y a lo mejor siento frío e intermitentes desvaríos al solucionar los dilemas que concluyen en hacer suyo todo lo que creí mío. Poco importa tener nada si es tan hermosa la dama que inhibe los amores que la vida me otorgaba y luego dice que es y será para siempre sólo ella y más nada. Supuestamente era así: yo todo para una y una sola para mí. Supuestamente sí. Extraños supuestos que tardan en llegar a pretender suprimir fijaciones enmarcadas y decir otra vez.. sólo ella y más nada. Resistirme no puedo si no quiero y puedo si quiero, como si fuera la vida sólo un juego que incita incesantemente a desear olvidar lo que deseo para siempre recordar. Si hasta Pablo dijo hago lo que no quiero, y comienza la lucha sin final, acciones y omisiones, ¡bárbaras cosas vanas! Una margarita deshojada, me amaba, no me amaba, me amaba… y queda la verdad que no puede ser cuestionada: ¡Sólo ella y más nada!

jueves, 2 de julio de 2020

El bien para la humanidad.

El día que decidamos entender que lo único verdaderamente valioso que existe es amar la creación y cuidarla, comenzando por nuestros semejantes e incluyendo el planeta en que vivimos, ese día seremos suficientemente inteligentes para avanzar hacia un destino mejor. Podremos vencer y erradicar del mundo las enfermedades porque los cerebros más brillantes de la humanidad trabajarán unidos para que así suceda y dejaremos atrás la competencia por ejercer el dominio los unos sobre los otros; conquistaremos el universo y podremos viajar a otras galaxias sin obstáculos ni dificultades, encontrando planetas similares al nuestro y tierra fértil y abundante sobre la cual sembrar una nueva vida para la humanidad; elevaremos el nivel espiritual del hombre y el bien reinará con poder sobre nuestros corazones, tendremos corazones limpios y sinceros y será natural amarnos y vivir sin envidias ni rencores. Podemos comenzar hoy mismo, en este instante… Por el día de hoy, sólo por hoy, desea el bien a tu prójimo, incluso a aquellos que has creído que te desean el mal. Bendice a todo el que llega a tu pensamiento, a todo el que hables o escuches, bendice a la humanidad y desea en tu corazón que los seres humanos comencemos a amarnos con sinceridad. Hazlo por el día de hoy, con tu mente y tu corazón, piensa solamente en el amor y regala una sonrisa sincera, llena tu vida de amor y compártelo con todos los demás. ¡Decidamos el bien para la humanidad!