miércoles, 2 de agosto de 2023

El Sueño del Gran Sapo Dorado.

A orillas de una concurrida carretera se agrupaban varios sapos jóvenes intentando calcular cuántos saltos tenían que dar para cruzar al otro lado. Un viejo sapo que los observaba emitió un sonido que evidenciaba su desaprobación. Uno de los sapos jóvenes comentó: "el viejo Bonifacio no está de acuerdo con lo que queremos hacer… dice que ya ha visto demasiados sapos perder la vida en el intento". Otro sapito replicó: "quien quiera quedarse de este lado que se quede, pero yo sí que voy detrás del sueño del gran sapo dorado". Algunos quedaron rezagados pero la mayoría siguió el camino hacia el otro lado.  

Más de treinta sapos saltaron a la carretera, unos morían aplastados por las ruedas de camiones u otro tipo de automóviles que cruzaban a gran velocidad; otros quedaron heridos en mitad de la carretera y sólo unos pocos lograron cruzar. Aquellos sapos que cruzaron quedaron sorprendidos al encontrar a varios sapos jóvenes que discutían del otro lado sobre lo que tenían que hacer para cruzar la carretera hacia el lado desde el cual ellos habían llegado y poder alcanzar el sueño del gran sapo dorado.

domingo, 12 de marzo de 2023

Pensando lo bueno.

Lo ideal es no estar pensando demasiado lo que ya se pensó, sobre todo si dichos pensamientos tratan sobre asuntos que no se van a resolver pensando. Sí, porque si se piensa sobre cómo resolver un cálculo matemático en el área científica, ingeniería, arquitectura, contabilidad; o se pretende resolver un caso legal siendo abogado y por consiguiente se está definiendo cuál será la mejor estrategia… puede que sea necesario pensar algo más que lo habitual. Más, aún en esos casos, el pensamiento debe poseer ciertas cualidades, las ideas deben discurrir por la mente de modo fluido, nunca obsesivamente repetitivo, deben aportar algo nuevo y proporcionar la sensación de bienestar que produce el saber que estamos llegando a la solución de aquello en lo que estamos sumergidos. Sin embargo, la mayoría de las veces dichos pensamientos perjudican más de lo que benefician. Porque el pensamiento es altamente efectivo para indicarnos el camino en este momento y regularmente, cuando se piensa sobre una situación equis más de una vez es porque se está dando vueltas y vueltas como el perrito que intenta morder su propia cola.

Ahora bien, una ayuda idónea para utilizar el pensamiento de modo eficaz es dedicarle tiempo a la meditación dirigida y una de las formas más sencillas es pensar en cosas buenas. Sí, eso de lo bueno puede ser relativo, lo que uno piensa que es bueno a veces no es bueno para el otro, pero me refiero a cosas verdaderamente buenas. Por ejemplo: ayudar al necesitado, regalar una sonrisa, desear el bien a todos los que nos rodean, enviar vibraciones positivas a los enfermos en los hospitales, a los que sufren la guerra, a los encarcelados, etc. Y lo mejor es ser creativo: pensar en al menos una sola forma en que puedes hacer algo bueno por alguien en este día. Comienza por ti… piensa en algo que puedes hacer por ti y llévalo a cabo: hacer ejercicios, comer saludable, leer un libro interesante u orar por tus proyectos, por tu familia, por la humanidad. Como dice el apóstol Pablo en las escrituras “… todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si hay algo que merece alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Entonces el Dios de paz estará siempre con nosotros cuando pensemos en todo lo bueno.     


miércoles, 1 de marzo de 2023

Pactos que no se rompen.

Cierta vez hice un pacto con alguien a quien consideraba uno de mis mejores amigos… nos unimos en un mismo sentir para lograr un objetivo. Hoy en día sonrío al pensar en tanta ingenuidad que teníamos, o al menos que yo tenía, porque de verdad creí posible el cumplimiento de aquel pacto, pero debimos renovarlo unas tres o cuatro veces, enmendarlo, modificarlo, etc. pero nunca pudimos cumplir con lo pactado. ¿Qué sucedió? Es que aquel pacto poseía todas las cualidades de los asuntos terrenales… tan humanos. Suele suceder que cuando se pacta algo entre dos personas, sin importar cuan cercanos o emparentados estén, uno de los dos, o quizás los dos, están sumamente pendientes del primer error del otro para poder romper aquella ligadura. ¡Siempre listos para mirar la paja en el ojo ajeno! Así solemos actuar los seres humanos.

El plano espiritual es completamente distinto, porque lo espiritual no se rompe ni caduca hasta que todo está cumplido. Esto siempre que lo espiritual provenga de Dios. El más claro ejemplo de lo aquí expuesto es el pacto que hizo el Todopoderoso con el pueblo de Israel, primero con Abraham y luego con sus descendientes: Isaac, Jacob, Noé, Moisés… hasta que obtuvieron la tierra prometida encabezados por Josué. Así cumplió Dios la promesa que hizo a Abraham.

En los tiempos actuales, el Señor vive pendiente de ti y desea hacer un pacto irrompible contigo. Él te dará la vida eterna y una vida plena y satisfactoria en el tiempo presente y lo único que tienes que hacer es aceptar la salvación de tu alma: confesando un arrepentimiento sincero de todos tus pecados y declarando que aceptas a Cristo como tu Señor y Salvador. Ese pacto no se rompe nunca pues Dios te creó y sabe tus fortalezas y debilidades, por eso está siempre dispuesto a perdonarte y guiarte sin importar cuantas veces falles o cuán difícil se torne el camino. ¡Cristo es un verdadero amigo!  


domingo, 19 de febrero de 2023

Profunda sabiduría.

El capítulo ocho del libro de Proverbios, al igual que otros del mismo libro, habla de la sabiduría. En el mismo, la propia sabiduría habla de sí misma al asegurar que estaba presente antes de que la tierra y el universo fueran fundados… así de profunda es la sabiduría. Dice que encontrarla es hallar la vida y aborrecerla es amar la muerte. Otro punto que señala es que la sabiduría está al lado de la sagacidad y la discreción. Entonces, hay que tener, procurar obtener, conocimiento sobre esos dos atributos.  

Al término de examinar este libro, debo admitir que cada vez que lo leo entiendo cosas nuevas o al menos siento que son enseñanzas que hay que actualizar constantemente porque de lo contrario, si no son aplicadas a la vida, se van desvaneciendo en el tiempo y luego sientes que nunca las has estudiado de tan profundas que son. ¡Un libro demasiado profundo! 


viernes, 17 de febrero de 2023

David, según el corazón de Dios.

El rey David, en un momento en que ha debido abandonar el reino por la traición de su hijo Absalón, pide al Señor misericordia y que lo juzgue conforme a sus hechos, pero no exige ni reclama por creerse más justo y digno que lo que está recibiendo. Esto puede leerse en el capítulo siete del libro de Salmos, que muestra lo que es, según mi parecer, la manera idónea de pedir el auxilio de Dios en tiempos de angustia, en contraposición a lo que leemos en el libro de Job, en el que Job exige y demanda, reclamando ser justo y no merecer lo que ha obtenido. Incluso, lo que acontecía a David es el resultado de la traición que hizo a uno de sus valientes llamado Urías, cuya esposa Betsabé fue llamada a palacio por David para acostarse con ella mientras Urías estaba en medio de la batalla defendiendo el reino.

Reflexionando sobre esta comparación de Job y David pienso que el Señor hace las cosas por el bien de nuestra salvación, para nuestro crecimiento espiritual como una humanidad que fue creada para elevar su condición a un nivel superior. También pienso que, sin importar cuan rectos y justos puedan ser los hombres, siempre tendrá el Señor evidencias de nuestro accionar que serían suficientes para declararnos culpables y merecedores de castigos, pero su misericordia nos mantiene a salvo y su perdón nos redime.

Dos hombres de Dios; Job y David, uno exigía explicación de sus calamidades y el otro aceptaba estoicamente el designio de su Creador, pero solamente Job fue reprobado en su accionar mientras que de David se dice en la biblia que era un hombre según el corazón de Dios (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22), todo a pesar de haber sido un hombre de guerra y haber incurrido en muchos errores humanos. Porque Dios ve con buenos ojos a los que aceptan la corrección que llega de sus manos.