A las seis de la mañana llega el dueño del carro público debajo del cual durmió un perro viralata llamado Chibibín, porque hacía frío y cuando estacionaron el coche a media noche, pues se sentía calientito allí debajo. Aquel escondrijo sería algo así como un hotel de perros muy codiciado, así que tuvo que irse primero a las mordidas con otros perros rialengos cuyas pretensiones de compartir el calor del auto recién estacionado no fue bien recibido por Chibibín. Primero fue el portazo lo que lo hizo brincar desde el suelo y chocar la cabeza con el mófler, luego fue el estruendoso sonido del encendido de aquella vieja carcacha que retumbó en sus oídos, dejándolo atolondrado, pero no tanto como para impedir que saliera huyendo despavorido para el lado equivocado… un motorista desprevenido, chirrido de gomas… otro susto… mil maldiciones proferidas hacia el pobre perro y una alocada carrera hasta el primer callejón que percibió solo y tranquilo. Dos horas habían transcurrido desde el susto despertador de aquel viejo canino cuando por fin, debajo de una mata encontró la sombra para descansar de lo sucedido. Cansado, sofocado, todavía muy asustado, se dio perfecta cuenta que su normal día de perro viralata apenas había comenzado.
lunes, 30 de marzo de 2020
¿QUIÉN SOY?
Soy todo y soy nada, estoy en todos lados y en ningún lugar, soy el mundo, soy la vida, soy la muerte y el vacío, lo completo y lo faltante, a veces odioso y grosero y a veces dulce y amante, soy un ser humano y eso es bastante.
Soy un hombre a quien el Creador ha dotado de inteligencia y anhelo con todas mis fuerzas ser digno de servirle al reino de los cielos.
Soy un artista apasionado que desea llevar felicidad, esperanza y amor a los demás.
Soy un romántico empedernido que piensa que el amor es lo más bello que existe y ha existido.
Soy amante del deporte, el arte y la cultura, veo en los tres la mejor oportunidad de complementar la educación de los seres humanos.
Soy tu amigo, soy tu hermano. Sí… soy un ser humano.
viernes, 27 de marzo de 2020
¡NUEVA VIDA! ¡NUEVAS METAS!
Entonces… ¿quiere decir que de repente te han cambiado todos los planes? Puede que no sea demasiado sencillo reorganizar todo de nuevo, eso es verdad, pero tampoco es imposible hacerlo. Lo más importante es que mantengas presente que la mejor ayuda con que cuentas es poder mantener la armonía entre tu cuerpo, tu espíritu y tu mente. Armonía significa equilibrio, que los tres vayan a la par, al mismo tiempo, en el mismo sentir. Pero, ¿cómo se logra eso? ¡Buena pregunta! Para conjugar el cuerpo, la mente y el espíritu, primero tienes que sentirte capaz de hacerlo, porque en realidad todos nosotros estamos equipados con las herramientas necesarias para vivir en completa armonía. Es imprescindible que lo creas, porque es la pura verdad. ¿Estamos claros? ¡Muy bien! ¡Esa es la actitud!
El segundo paso es la acción, llevar las palabras y el pensamiento a los hechos. El cuerpo necesita ejercicios, buena alimentación, higiene permanente, y descanso adecuado; la mente necesita pensamientos positivos, ejercicios de concentración, meditación, y serenidad; mientras que el espíritu es sumamente especial, porque no necesita demasiadas cosas, lo único que necesita es confianza y seguridad. Confiar en el Creador, porque Él tiene todo bajo control, y sentirnos seguros de que Dios nunca nos va a abandonar.
Cada día es una nueva oportunidad, si te cambiaron todos los planes es hora de aprovechar esta nueva oportunidad para revisar lo que tenías, armar nuevas estrategias, preparar nuevas metas, y sentirte con nuevas fuerzas para vivir esta nueva vida. ¡Atrévete a creer! Con la ayuda de Dios todo lo podemos.
miércoles, 24 de julio de 2019
El gato Paco y Tito el perrito.
Tito el perrito ladraba juguetón correteando tras las mariposas entre las flores del jardín. Desde fuera de la verja lo observaba Paco, un gato callejero amante de la libertad. Paco le dijo a Tito: "Perrito fanfarrón, haciendo tanto ruido sin darte cuenta que eres un preso en esa mansión. Por eso prefiero vivir en libertad". Acto seguido dio la espalda y siguió su rumbo indefinido por la vida. Tito quedó pensativo por largo rato y se preguntó si en realidad era tan buena la libertad que Paco vivía. Luego volvió a sus carreras juguetonas hasta que se hizo de noche, cenó al lado de sus amos, y fue a dormir a su pequeña casa en el jardín. A medianoche Tito despertó sobresaltado. Miró a una doña arrojándole una cubeta de agua a Paco desde una ventana, mientras lo maldecía por emitir tantos maullidos. Paco corría despavorido por el borde superior de las paredes, maullando y jadeando asustado. Luego un señor abrió otra ventana y golpeó a Paco con un zapato que arrojó con todas sus fuerzas. Paco cayó malherido en el patio del vecino donde un perro enorme lo persiguió hasta que al fin pudo salir saltando entre rejas y paredes. Tito no salía de su asombro. Unos minutos transcurrieron y la noche volvió a ponerse en calma. Tito se acomodó en su casita, buscando retornar a su sueño, y no alcanzaba a comprender por cuál razón algunos seres aman las cosas que le causan tanto daño.
miércoles, 17 de julio de 2019
Sueños de papel.
Fue el color plateado de sus alas lo que provocó en él esa sensación de plenitud que sólo alcanzan aquellos seres cuya autenticidad está por encima de todo. Se dijo a sí mismo: "Puedo volar e irme bien lejos… conocer el mundo entero". Desafortunadamente para sus planes, los cinco años de edad con que contaba su propietario limitaban sus salidas al patio del hogar en los atardeceres en que la madre solía jugar con su pequeño príncipe. Entonces el avioncito de papel volaba de manos del niño a las de la joven madre… brevísimos segundos que bastaban para incentivarlo a soñar con volar entre las nubes… como un avión verdadero.
EL INTRUSO. (La lagartija).
Se había mudado sin ser invitado y en ocasiones hasta me hacía sentir que era yo quien tenía el descaro de haberme invitado a su propiedad... En cualquier momento salía con su ruido en la cocina o en la sala en el instante en que menos lo esperaba. A veces concentrado, escuchaba ese horripilante sonido cuan burla sarcástica que pretende hacerse graciosa a los oídos desprevenidos como encontraba los míos. ¡Qué cuerda! Luego el tiempo pasó y ya solamente esperaba a que cualquier día se marchara: abrí por completo las persianas de la cocina y las de la sala, lo ignoraba cada vez que escuchaba sus burlas ruidosas e intentaba hacerme creer a mí mismo que ese sería el último día. Después de varias semanas de espera, más de dos meses en total, ni siquiera sé cuánto tiempo pasó, comencé a fraguar un plan definitivo para deshacerme del indeseable inquilino. Por ratos llegaban a mi memoria aquellos primos suyos que mis amigos y yo ensartábamos con los flecos pelados de las hojas de las ramas de matas de coco: nos les acercábamos silenciosos al verlos recostados en paredes solitarias, o en las matas de mango de la zona universitaria, en los tiempos en que solíamos marotear, y al mirarlos tan tranquilos, amarrábamos el lazo en el arma elegida y… ¡zas! Allí quedaban enganchados, tornándose morados al paso de los segundos, y dejándome un sentido de culpabilidad que luego me llevaba a querer confesarme en la iglesia, lo cual no hacía, hasta que como a los once fui parte del coro de la parroquia de mi sector y me tocaba hacer el papel de los monaguillos: recoger las ofrendas, leer la biblia, etc. lo que impedía que en mi mente concibiera hacerle daño a esas pequeñas criaturas que, aunque feas, eran inofensivas. Lo hice sólo una vez, quizás dos… ¿¡yo qué sé?!, y otras tantas veces lo presencié, lo creí incorrecto, no se sentía bien. Por tales motivos llegué a pensar que se trataba de una venganza premeditada, pero ya no lo soportaba. Calculé que sería el próximo fin de semana cuando limpiaría la parte superior de los gabinetes de la cocina y arrojaría agua por doquier, sacudiendo y limpiando con mi escoba hasta que o saliera o... sí, estaba dispuesto a todo. Con decisión tan firme en la mente mi ser completo se llenó de una tranquilidad inesperada, como si ya el asunto estuviera resuelto, como si la vida volvía a ser mía y sólo a mí pertenecía. Esa noche salía de la cocina, como tantas otras veces sucede en mis madrugadas dedicadas a la escritura, escuché su ruido pero no me molestó, solamente miré en su dirección y le dije una sola palabra: ¡Vete! Más que una sentencia, fue una clara advertencia de lo que le convenía… él no sabía lo próximo que venía. En el fondo quería que se fuera, sin embargo, desvanecidas quedaron las esperanzas de que lo hiciera después de más de dos meses de espera. ¡Cosa curiosa!, esa madrugada se atrevió a caminar por las paredes de mi sala, hizo su ruidosa burla casi encima de mi cabeza y no le presté atención, tal y como acostumbraba desde los días de mi decisión. Casi al amanecer fui a acostarme y escuché su ruido por última vez. Se escuchaba sin fuerzas, débil, tenue, casi susurrante... ¿Será que está muriendo?, fue lo que pensé. A lo mejor su alma de lagartija quería despedirse de mí y de mi cocina. No lo sé, de verdad no lo sé. lo cierto es que nunca más lo escuché.
miércoles, 19 de junio de 2019
Hoy duermes conmigo.
Hoy duermes conmigo y es la tibieza de tu piel el tapiz que cubre las paredes de mi habitación.
El silencio de la madrugada se ve atravesado por el sutil respiro de tu existencia y el aire se muestra agradecido de ser purificado por tu esencia.
Son flores las almohadas, algodonadas sonrisas que arrullan los pensamientos que se deslizan por la tersura de tu pelo.
Sábanas dichosas que albergan el ADN contenido en tu transpiración… el susurrar del viento que sobrecogido penetra al espacio en que reinas y para congraciarse entona una canción.
Simples elementos… violín que desafina… me encuentro despierto y no es tu presencia la que ilumina mi vida.
Estoy solo… ¿qué más da?, Si al dormirme de nuevo volverás conmigo y en mis sueños reinarás.
Hoy duermes conmigo.
martes, 11 de junio de 2019
Tan hermoso.
Es tan hermoso saber que tú me quieres… que me piensas a cada momento y me regalas lo mejor de tus sentimientos.
Tan hermoso saberte conmigo y hasta en los momentos en que no estás presente mi corazón te siente.
Que seas mi luz, mi sosiego… que seas mi vida y mi aliento.
Es tan hermoso cariño, sentirte como te siento.
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