viernes, 8 de mayo de 2020

Te amaré más todavía.



Soy sincero cuando digo que en el amor siempre he creído.
Soy honesto cuando exclamo que tan sólo a ti te amo.
El mundo insistía en demostrar que el amor ya no existía.
No dudé cariño de mi vida, sabía que tú llegarías.
Mentiras que entretenían pero no me confundían…. Mi alma por ti vivía.
La certeza de saberte, la sensación de estremecerme al sentirte.
Jamás pude haber dudado de que la vida a tu lado por siempre iba a sonreírme.
Y hoy que tengo tu sonrisa, que el mundo ha vuelto a creer en el amor… hoy que crece lo que siento y te amo con mi alma, mi corazón y mis pensamientos… quiero asegurarte vida mía que te amaré hasta el final de los tiempos.
Si un día no queda tiempo, si un día no queda en la tierra vida, si el Señor me lo permite te amaré más todavía.

sábado, 2 de mayo de 2020

La felicidad está en todos lados.

El estado natural del ser es exactamente el que los hombres denominan "felicidad". Está en cada pequeña partícula que compone la existencia, es imprescindible para la vida… es la misma vida. La felicidad es tan inherente al ser que aún los más pesimistas de entre los hombres admiten y reconocen que, según sus propias opiniones, la felicidad es efímera, lo cual quiere decir que ellos ya la han conocido de cerca… sólo que no se dan cuenta que hablan de ese modo sobre la felicidad porque siempre ha estado presente en sus vidas, porque la han visto de cerca, porque la felicidad es parte de sus rutinas. Algunos piensan que deben buscar una excusa justificativa de sus desaciertos e inconformidades y encuentran en la felicidad, amiga incondicional que siempre está presente, al blanco perfecto sobre quien depositar las faltas que pueden haber cometido. Entonces dicen que la felicidad es pasajera, que no existe, que es difícil de encontrar. La felicidad está en todos lados y no hay que buscarla, porque siempre está.

miércoles, 22 de abril de 2020

¿Por qué sientes miedo?

Es probable que ni siquiera aciertes a comprender exactamente por qué sientes temor a algo que te resulta totalmente desconocido. También es posible que ese sentimiento de temor lo hayas aprendido sin darte cuenta cómo ni cuándo y ahora mismo te encuentras convencido, o mejor dicho "engañado" de creer que de verdad sientes miedo. Tener miedo a lo desconocido es el resultado de pensar en exceso sobre lo que tal vez nunca llegues a ver… algo sin sentido… una distracción mental que no conviene, un impedimento al ejercicio de todo tu potencial en este momento en que más lo necesitas y lo estás desviando hacia un "barril sin fondo" imaginario que puedes deshacer en el preciso instante en que logres entender que el miedo no existe ni tiene forma ni es tangible. Tienes el poder de sentir la única realidad verdadera: fuiste creado para enseñorear sobre todas las adversidades que puedan presentarse en esta vida… ¡Ejerce ese poder!

martes, 21 de abril de 2020

¿Sabes manejar tu mente?

El espacio mental es como un océano infinito en el cual navegan tus pensamientos… si los dejas. Tu mente es una lancha que puedes aprender a manejar, apagarla cuando desees, encenderla cada vez que quieras, ponerla a trabajar a toda marcha y conducirla por el vasto océano… desplazándote veloz o despacio hacia el destino elegido… si sabes cómo hacerlo. Aprender a manejar tu mente requiere que conozcas el nivel de tu conciencia… eso puedes saberlo vigilando lo que hablas… lo que opinas… lo que piensas. Aprende a conocerte si quieres saber  cómo manejar tu mente.

miércoles, 1 de abril de 2020

UN CONCIERTO EN MI VENTANA.

Cuando llegué al lugar en que actualmente resido,  hace unos 16 años, tuve la dicha de contar con un concierto exclusivamente para mí todas las mañanas. Sí, justo al lado de la ventana de mi habitación, aparecían bien temprano algunas avecillas que entonaban variadas tonalidades de sus canciones en formas de melodiosos silbidos, que lejos de causar algún tipo de agravio en mis amaneceres, realmente dibujaban los rayos del alba de armonía celestial. Qué  dichoso me sentía. Justo al amanecer llegaban ellas y, tímidamente, poco a poco, comenzaban a cantar… sí, justo al lado de mi ventana. Usar un reloj despertador está muy alejado de mis cotidianidades, pues siempre he dejado que el descanso apropiado tome las riendas y ordene cuando debo despertar. considero poco sano tener un alborotado reloj de cuerda haciendo ruido al lado de mi cama para interrumpir mi sueño, y ni siquiera esos modernos relojes digitales o los que tienen los teléfonos celulares se  acomodan a la descripción de bienestar arraigada en mi ser de un sano despertar. Sin embargo, jamás imaginé que sería tan dulcemente hermoso despertar al arrullo de un canto de aves libres que  por sí solas volaban hasta mi ventana para darme los buenos días. Sentí que el Señor bendecía mis amaneceres y que tanta dicha era más de  lo que un simple mortal merecía.
Con el paso de los años y sin darme cuenta mi concierto mañanero se iba tornando cada vez más tenue, cada vez más ausente.  Ocurrió de forma tan sutil, tan leve y callada, que no tuve la oportunidad de siquiera emitir una nota de desacuerdo al respecto. Sobre todo y  agravado por esta costumbre tan mía de vivir la noche por entera cada vez que mis deberes lo permiten, e irme a dormir antes de que salga el sol, alrededor de las cinco de la madrugada, hizo que la ausencia en mi ventana de mis amigos concertistas pasara en cierta forma desapercibida. Una mañana cualquiera en que medité sobre esa situación, comprobé que sólo algunas veces escuchaba el canto de las avecillas y en ocasiones pasaban semanas sin poderlas escuchar. Extrañaba el trinar de las aves en las alboradas, pero sabía que la modernidad y el desarrollo alejan lo silvestre y sublime de la vida natural. En días recientes, con motivo de la forzada disminución de las labores industriales, la drástica disminución vehicular en las calles de Santo Domingo y el cese de las construcciones de edificaciones, he vuelto a ser el privilegiado dueño de un concierto privado en mi ventana. Las avecillas han vuelto y han traído refuerzos, porque ahora cantan más fuerte, más alto, con más vigor y energía. ¡Que dicha tan grande la mía! Ahora permanecen no sólo al amanecer sino que, como el tránsito es casi nulo la mayor parte del día, las aves no son perturbadas por el ruido de los motores d los autos , ni por las escandalosas bocinas, ni la tremenda contaminación que producen los vehículos en sus movimientos a través de la ciudad, por lo que pasan el día completo cantando para mí. Sé que las cosas habrán de regresar a eso que llamamos "normalidad", que hemos estado pidiendo a Dios que otorgue a la humanidad una nueva oportunidad de hacer las cosas mejor, y que todo eso implica necesariamente que volverán las construcciones, aumentará otra vez el tránsito vehicular y que  mis amigas avecillas irán a otros lados a cantar, y solamente una que otra vez pasarán  a saludarme…aunque estoy pensando seriamente cómo encontrar la forma de conquistarlas para que se queden. El asunto es que posiblemente aprendamos mucho de esta lección que la vida nos está dando, y quizás hasta cambiemos y seamos menos hostiles con la naturaleza de lo que hasta ahora hemos sido… todo es posible. ¡Prefiero soñar que así será! Mientras tanto, cada día, agradezco al Señor el permitirme disfrutar del regalo inmenso de saber que él me ama tanto que me concede la dicha de disfrutar de cosas simples pero divinas como el trinar de las aves en mi ventana, y que ese simple pero maravilloso hecho me permite saber que él está siempre presente en medio de la dicha y también de la adversidad. ¡Un millón de gracias Padre Celestial!

lunes, 30 de marzo de 2020

Un perro llamado Chibibín.

A las seis de la mañana llega el dueño del carro público debajo del cual durmió un perro viralata llamado Chibibín, porque hacía frío y cuando estacionaron el coche a media noche, pues se sentía calientito allí debajo. Aquel escondrijo sería algo así como un hotel de perros muy codiciado, así que tuvo que irse primero a las mordidas con otros perros rialengos cuyas pretensiones de compartir el calor del auto recién estacionado no fue bien recibido por Chibibín. Primero fue el portazo lo que lo hizo brincar desde el suelo y chocar la cabeza con el mófler, luego fue el estruendoso sonido del encendido de  aquella vieja carcacha que retumbó en sus oídos, dejándolo atolondrado, pero no tanto como para impedir que  saliera huyendo  despavorido para el lado equivocado… un motorista desprevenido, chirrido de gomas… otro susto… mil maldiciones proferidas hacia el pobre perro y una alocada carrera hasta el primer callejón que percibió solo y tranquilo. Dos horas habían transcurrido desde el susto despertador de aquel viejo canino cuando por fin, debajo de una mata encontró la sombra para descansar de lo sucedido. Cansado, sofocado, todavía muy asustado, se dio perfecta cuenta que su normal día de perro viralata apenas había comenzado.

¿QUIÉN SOY?

Soy todo y soy nada, estoy en todos lados y en ningún lugar, soy el mundo, soy la vida, soy la muerte y el vacío, lo completo y lo faltante, a veces odioso y grosero y a veces dulce y amante, soy un ser humano y eso es bastante.
Soy un hombre a quien el Creador ha dotado de inteligencia y anhelo con todas mis fuerzas ser digno de servirle al reino de los cielos.
Soy un artista apasionado que desea llevar felicidad, esperanza y amor a los demás.
 Soy un romántico empedernido que piensa que el amor es lo más bello que existe y ha existido.
Soy amante del deporte, el arte  y la cultura, veo en los tres la mejor oportunidad de complementar la educación de los seres humanos.
Soy tu amigo, soy tu hermano. Sí… soy un ser humano.

viernes, 27 de marzo de 2020

¡NUEVA VIDA! ¡NUEVAS METAS!

Entonces… ¿quiere decir que de repente te han cambiado todos los planes? Puede que no sea demasiado sencillo reorganizar todo de nuevo, eso es verdad, pero tampoco es imposible hacerlo. Lo más importante es que mantengas presente que la mejor ayuda con que cuentas es poder mantener la armonía entre tu cuerpo, tu espíritu y tu mente. Armonía significa equilibrio, que los tres vayan a la par, al mismo tiempo, en el mismo sentir. Pero, ¿cómo se logra eso? ¡Buena pregunta! Para conjugar el cuerpo, la mente y el espíritu, primero tienes que sentirte capaz de hacerlo, porque en realidad todos nosotros estamos equipados con las herramientas necesarias para vivir en completa armonía. Es imprescindible que lo creas, porque es la pura verdad. ¿Estamos claros? ¡Muy bien! ¡Esa es la actitud!
El segundo paso es la acción, llevar las palabras y el pensamiento a los hechos. El cuerpo necesita ejercicios, buena alimentación, higiene permanente, y descanso adecuado; la mente necesita pensamientos positivos, ejercicios de concentración, meditación, y serenidad; mientras que el espíritu es sumamente especial, porque no necesita demasiadas cosas, lo único que necesita es confianza y seguridad. Confiar en el Creador, porque Él tiene todo bajo control, y sentirnos seguros de que Dios nunca nos va a abandonar.
Cada día es una nueva oportunidad, si te cambiaron todos los planes es hora de aprovechar esta nueva oportunidad para revisar lo que tenías, armar nuevas estrategias, preparar nuevas metas, y sentirte con nuevas fuerzas para vivir esta nueva vida. ¡Atrévete a creer! Con la ayuda de Dios todo lo podemos.